casa limpia

5 CONSEJOS PARA MANTENER LA CASA LIMPIA

En los tiempos que corren de atascos y carreras, a veces acabamos por no disponer ni de un segundo para mantener limpio nuestro hogar. Sin embargo, es bueno que hagamos un pequeño esfuerzo, pues una casa limpia y ordenada repercute también en nuestro estado de ánimo. Todos sabemos lo complicado que resulta cumplir con ello cuando nuestras jornadas laborales son maratonianas ¡y ya ni digamos si tenemos hijos o mascotas! Pero existen algunos consejos para poder afrontar mejor esta complicada pero necesaria tarea. Aquí va:

1. Lavar los platos, cubiertos y demás utensilios nada más usarlos: puede parecer una tontería, pero es un truco muy sencillo que te ayudará a mantener la cocina impoluta. Muchas veces comemos, dejamos lo que hemos utilizado en el fregadero y nos decimos: «bah, ya fregaré después». Al pronunciar estas palabras nos condenamos, cada vez nos resultará más complicado asumir que tenemos que realizar esa tarea. En la siguiente ocasión que comamos haremos lo mismo y pronto acumularemos un montón de platos y cubiertos. Además, hacerlo inmediatamente después de cada comida no solo nos permitirá mantener la casa ordenada y limpia, sino libre de gérmenes y bacterias.

2. Cuando llegues a casa, guarda todo en el sitio correspondiente: volvemos cansados del trabajo y lo único que queremos es ponernos cómodos. En el proceso, dejamos la cartera en la mesa de la cocina, la chaqueta en un sofá, el pantalón encima del respaldo de la silla de la habitación… Estas pequeñas acciones se van acumulando hasta que llega un momento que nos domina el desorden y, lo que es peor, empezamos a tener dificultades para encontrar algunas cosas. Con este pequeño truco evitaremos esa horrible ansiedad que produce el ir a salir de casa y no encontrar, por ejemplo, algo tan importante como la cartera… ¡Y todo por no haberla guardado en su sitio de siempre cuando llegamos a casa!

3. Mantener las superficies planas libres de objetos y adornos: tampoco se trata de vivir con un colchón y ya. Aunque te pueda resultar poco suculento a nivel visual, te aseguramos que a la larga lo agradecerás. Acumular objetos y adornos en las mesas y en las estanterías no es más que una invitación al polvo para que este se atrinchere. Además, a la hora de limpiar te resultará muy engorroso, pues tendrás que estar levantando y moviendo objetos cada dos por tres, lo que hará que tardes el doble en cumplir con tu cometido.

4. Utiliza los momentos de respiro que te dan las acciones cotidianas: por ejemplo, cuando estás cocinando, usando el horno, esperando a que se caliente algo en el microondas, puedes aprovechar para arreglar cosas: saca los platos del lavavajillas o del soporte en el que los tengas para secar y colócalos en su sitio. Usar estas mínimas treguas para limpiar u ordenar pequeñas partes de la casa te beneficiará a la larga, pues las sesiones estándar que dediques después a limpiar serán cada vez más cortas.

5. Utiliza la regla de lo que entra provoca salidas: te ayudará a evitar la acumulación de trastos inútiles que, a medida que pasa el tiempo, te costará más sacar de casa. Por lo tanto, cada vez que traigas algo nuevo a tus dominios, procura deshacerte de una o dos cosas que consideres que ya no tienen función alguna que cumplir. Actuar de este modo también evitará que con la acumulación llegue el problema de tener que tirar muchos objetos de golpe, lo que supone varios viajes desagradables y mover voluminosas y numerosas cajas.

Estos son nuestros pequeños consejos, pero seguro que a ti se te pueden ocurrir otras buenas ideas. Lo único que debes ser es constante. Recuérdalo.